El lugar donde nada importa.
Sólo dos individuos; amantes.
Es donde desentierras la lujuria,
la pasión, el deseo.
No te das cuenta; te ausentas.
Tu espíritu sube al igual que tu emoción.
Es el infinito, no existe límite.
Dos es convertido en uno.
Mágico, se vuelve ese momento.
No importa el día, la hora, lugar.
Sólo ellos dos…
No importa el sexo.
Se olvidan de aparentar,
se rinde el orgullo;
se torna en cariño.
Hoy tus sentidos experimentan
hasta el cansancio.
Simplemente los cuerpos.
No hay disfraz, vestido ajustado que te cubre.
Tus labios tocan los de ella.
Sus manos tu pecho y tus dedos
su cadera frágil y hermosa.
Resbalas tus labios sobre su cuello,
bajas lentamente.
…El sudor y saliva se mezclan…
Circula la sangre, sangre tibia y desvelada.
No es necesario escurrir dolor.
Solo firmes firmas.
Y como olvidar el comienzo de esto.
Me acercaba a ti despacio…
Promesas y pactos que nos daban a elegir.
No había reglas que respetar.
Tus ojos de niño.
Mi alma abierta.
Nos encontrábamos en la cama,
fresca y limpia.
Tu cabeza descansaba en una almohada
y, yo entre las sabanas.
Fijábamos miradas con secretos intimidantes.
Entre risas tuyas y sonrisas mías.
Cada vez te veía más profundo…
Sentíamos confianza y nos rodeaban te quieros.
Paseabas tu mano por mi pelo.
Eran suaves tus mejillas.
Suaves labios,
Besuqueos.
Nuestros brazos nos unieron.
Acariciabas mi espalda.
Sentía tu pecho… desabrochaba los botones.
Mostramos emoción.
Tiernas manos, debilitaban con su huella.
Ambos nos retábamos ante la sensibilidad.
Sentí el calor alarmante.
Atractivo y admirable.
Estrategias al tocar…
Respirabas con gran contenido.
Quitaste de mí, la camisa escarlata.
Cumplía tu deseo.
Susurrabas a mi oído con voz de pequeño dormido.
Poco a poco quise de ti.
Lento, entraste en mí.
La inocencia pura veía en tu ser.
Sentí tactos de sol.
La tranquilidad que se escuchaba en nuestros latidos.
Salió nuestro desahogo.
Decías que:
- Frente a ellos, salúdame y habrán pláticas amenas de invenciones amorosas. Haremos planes de nuestras vidas. Tú y yo de otro horizonte pertenecemos.-
Hubiese sido mejor el engaño clandestino.
Cuando ambos logramos escapar; la locura se apoderaba de nosotros.
Preciosa locura.
Lo seducía y me sentía mujer.
Es el hombre que protege de esta.
A pesar de que nada es para siempre.
Los besos han sido pasajeros.
Los suspiros son labios que se han perdido.
Y los abrazos es la amistad en fracciones.
Eres mi compañero.
Mi amante en canciones.
Jamás juré ni endeudé nuestro corazón en mentiras.
No te quiero; te quiero mucho.
Unidos por medio de la libertad.
No me gusta la hora de tu partida.
-Hasta luego.-
Llega el momento del sueño,
y me pierdo en tu cuerpo.
Legendario extranjero,
sácame de está amargura
y llévame directo al universo…
donde puedo conocer el infinito y,
desconozco el final del amor.
Planeando más noches, como éstas
para satisfacer combinaciones de dolor
y vendar la tristeza de tus ojos.

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