Desnudo Deseo
De pronto lo conocí.
Él se acercó hacia a mí.
Al principio temí de él,
y un golpe de seguridad
resguardó mi frialdad.
No es un lugar donde las auras
rocían sus cápsulas de llantos excitados.
Es una descripción que no se capacita
de palabras.
Entra a mi alcoba le escucho susurrar libremente.
Él en mí no busca pervertirse.
¡Oh mi desnudo deseo, no me dejes!
¡Mísera de mí, que, por lares hablo de ti!
Donde mi desnudo deseo me da la libertad
que los hombres llamarían libertinaje.
Mi desnudo deseo es leal.
Mi cuerpo le habla, puede comunicarse
por horas con él.
Desencadena mis tensiones,
tratando de darme calma.
Tú quién das placer.
Donde mi desnudo deseo,
no necesita de otra.
Mi desnudo deseo me evapora y,
después me condensa sin sentir cansancio.
Donde mantiene a salvo las tristes
feromonas que nacen de mí.
¡Manías!
¡Deseo, desnudo, manías, manías, deseo, desnudo!
No quiero enloquecer, pero puedo
correr el riesgo de llegarlo a perder.
Enamoró.
Embriago de paroxismo.
Al principio temí de él y,
un golpe de seguridad
resguardó mi frialdad.
Entra a mi alcoba, le escucho inhalar.
Mi desnudo deseo me deja en cueros…
Hidratará la piel hasta volver a provocar.