La Luna
Pasando cada noche con el chico de mis sueños.
Él tanto deseaba compartir su cuerpo.
Y, yo también lo deseaba… no lo puedo negar.
Sin embargo, tenía que ser tan bello
que jamás me pudiera dejar.
Tenía muchas ganas de quererlo y
de acercarme a él, pero ni un solo
momento la luna lo dejaba ser.
Era celosa, era una envidiosa.
¿Por qué no lo dejas enamorar?
No me quemes con tu herrumbre
de llantos plateados que puedan oxidar.
No lo hagas prisionero de nuestras noches.
Luna celosa…
Déjalo ir.
