Cinco Décadas
Suaves arrugas marcadas en tu cuerpo, de mujer.
Tus ojos aun vive, al paso de las noches más longevas. ¡Los deseo más!
Cuello fino donde mis labios quieren reposar, efímeramente.
Tus pechos con ensueño de la gravedad, siguen siendo míos.
Blanco, como nieve blanca, es tu largo cabello, tan suave como la seda donde mis dedos suelen pasar.
Conservas tu cadera moldeada por ti.
El gran lazo de tus piernas que siempre me atara a penetrarte, a probarte... si tu me vuelves a dar la oportunidad.
El mismo, eterno.
Volvamos a sentir, atrevernos a descubrir que los años acumulados no son un obstáculo para tenerte entre mis brazos.
Mantenemos la ilusión que surge de nuestras mentes, viviendo en el perfume de piel.
Siendo mí amiga la que me da su esencia.
Yo le regalo mi estancia, cuando quiera ella...
Suaves arrugas marcadas en mis huellas, las tuyas, de tu frágil cuerpo de mujer.
Dame de ti.
Pídeme nuestras últimas noches.

Michaelangelo Barnez dijo
Karlita:
Hermoso y fino poema, especialmente en esa tan difícil área de lo erótico, para expresar el trauma de quienes cruzan la frontera de los 50s. Felicitaciones.
Atte.
Michaelangelo Barnez
21 Septiembre 2006 | 02:13 PM